jueves, 10 de julio de 2008

Hisn ´Asf



El valle del río Vinalopó está jalonado por castillos medievales que enhiestos sobre peñas y oteros señorean las tierras de las poblaciones ribereñas. Así sucede en Villena, Biar, Sax, Petrel, Elda, Novelda y, por supuesto, sin constituir ninguna excepción, en Aspe.

La primera referencia documental al castillo de Aspe la encontramos en el itinerario escrito por el musulmán Al-Idrisi a mediados del siglo XII que detalla:

“De Murcia a Orihuela hay doce millas, de Orihuela a Albatera, donde está el parador, hay seis millas, de Albatera al Castillo de Aspe (Hisn ´Asf) hay seis millas, al castillo de la Mola que está a orillas del río Vinalopó hay seis millas…”



Ibn Sahib Al-Sala, al relatar la fallida expedición de un ejército almohade sobre Cuenca en 1172 y su regreso, informa de la acampada del contingente militar a los pies del Castillo de Aspe. Las fuentes árabes también se hacen eco del duro ataque de la mesnada de Alvar Fáñez sobre Hisn ´Asf en 1225.


Todo indica que la conquista cristiana de Hisn ´Asf debió producirse en el ecuador del siglo XIII, por las mismas fechas que la toma del castillo de Alicante. Tuvo que obligarse entonces a la población a dejar la fortificación para asentarse en un nuevo emplazamiento en el llano. Así, a partir de este momento, va a producirse el progresivo despoblamiento del recinto hasta su total abandono en el último tercio del siglo XIII. El postrero señor de la fortaleza de Aspe el Viejo sería Zayd Abu Zayd. Era el ocaso de Hisn ´Asf y el nacimiento de Aspe el Nuevo, el núcleo medieval de la actual ciudad. El nuevo asentamiento se iba a situar en un lugar cercano a unos manantiales en el curso medio del río Tarafa a casi cuatro kilometros de distancia del castillo.



El Castillo de Aspe o Castillo del Río está enraizado en una loma sobre un meandro del río Vinalopó muy cerca de la confluencia con el Tarafa. Un largo paño de muro en cremallera envuelve el recinto adaptándose a la irregular orografía del terreno. El elemento característico de este castillo es el ingreso en ángulo entre dos muros paralelos con dos torres o cubos que defienden sus extremos. En la fachada del mediodía, la más vulnerable y accesible, se construyeron macizas torres con el claro propósito de reforzar este flanco de la fortaleza. En el interior de la fortificación se trazaron calles y se edificaron viviendas donde se concentró de forma estable la comunidad campesina de los alrededores. Estos poblados fortificados mejoraban la protección pero también el agrupamiento y el control administrativo y fiscal de la población. Las casas seguirían el modelo de vivienda rural de pequeñas dimensiones. Eran de una sola planta con techumbre plana recubierta de ramas y tierra y estaban divididas generalmente en dos estancias: un establo o almacén y el hogar-dormitorio para la familia. Los moradores del castillo, no más de 300 personas, tendrían como principales actividades la agricultura y la ganadería.


Para saber más:
- AZUAR RUIZ, RAFAEL. El Castillo del Río (Aspe. Alicante). Arqueología de un asentamiento andalusí y transisción al feudalismo. Siglos XII/XIII. Alicante, Diputación Provincial, 1994.

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Aspe, Alicante, Spain
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