No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños.

Mario Tulio Cicerón.

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martes 24 de noviembre de 2009

SEPTIEMBRE, 1936.



Tras la Guerra Civil, el régimen del general Franco encargó al Ministerio Fiscal la misión de instruir un proceso informativo conocido como Causa General sobre la actividad represiva y los hechos delictivos cometidos por el llamado bando republicano. El largo proceso acumuló una abundantísima documentación que hoy se conserva en el Archivo Histórico Nacional.

Según la Causa General el asalto, saqueo y destrucción de los edificios dedicados al culto se produjo en la localidad de Aspe en septiembre de 1936[1]. Los establecimientos religiosos atacados y destruidos total o parcialmente fueron: La iglesia parroquial de Nuestra Señora del Socorro, la ermita de la Concepción, la ermita de la Santa Cruz, el Calvario, la cruz cubierta de la calle de la Cruz y la cruz cubierta de Orihuela.

En relación a la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Socorro, puede leerse en la documentación que un nutrido grupo de personas, jóvenes en su mayoría -de quienes se desconocía la identidad- derribaron las puertas del templo parroquial y se entregaron al saqueo y la destrucción de la ornamentación interior. En un lugar distante aproximadamente dos kilómetros del casco urbano fueron quemados los objetos e imágenes religiosas. El templo fue usado durante la contienda como garaje y almacén o depósito de intendencia para el calzado.
La ermita de la Concepción fue asaltada el mismo día que la iglesia y por el mismo grupo de personas, siendo destruidas todas las imágenes y la ornamentación interior del oratorio. En lo sucesivo se utilizaría como almacén de abastos.
Enclavada en lugar elevado en uno de los extremos del pueblo, la ermita de la Santa Cruz fue derribada y destruida totalmente. También el oratorio del Calvario ubicado en el centro de la población (lugar conocido como “los banquicos”) fue saqueado y destruido.
Por último, la Causa General habla del final que tuvieron las dos cruces cubiertas (cruces de término) existentes en el pueblo desde antiguo, una en un extremo de la Calle de la Cruz y la otra (más antigua que la primera) al final de la calle Castelar, conocida como Cruz de Orihuela. Ambas fueron derribadas y arrasadas por completo. Sobre la Cruz de Orihuela la documentación recoge que era una “verdadera joya de arte, habiendo asistido al acto de la bendición de la misma el inmortal religioso fray Luis de León”.


[1] Cfr. ESPAÑA. MINISTERIO DE CULTURA. SECCIÓN FISCALÍA DEL TRIBUNAL SUPREMO DEL AHN, CAUSA GENERAL, 1396, EXP.12.

viernes 17 de julio de 2009

ASPE A FINALES DE LA EDAD MEDIA.

Allá por el siglo XV, nuestra comarca, el valle de Elda (Elda, Petrel, Novelda, Monóvar, Monforte, Aspe…), estaba habitada mayoritariamente por mudéjares (entre el 85% y el 90% de la población). Según las fuentes demográficas disponibles, la aljama de Aspe sería la más importante de esta zona por delante de Novelda, lo que la convertía en uno de los “lugares de moro” más populosos de toda la Gobernación de Orihuela. Esta importancia viene refrendada por el testimonio del viajero alemán Jerónimo Münzer: de entre todas las poblaciones mudéjares productoras de uva-pasa del valle del Vinalopó, sólo nombra en el libro de su viaje por España y Portugal a la de Aspe.
Para Aspe se estiman alrededor de 1500 habitantes en el año 1493 y, aproximadamente, 2500 almas en vísperas de la expulsión de los moriscos, poco más de un siglo después.
Cuando en 1517, Hernando Colón, hijo del Descubridor, pase por nuestro pueblo camino de Elche se hará eco del sobrenombre con el que entonces era apodada la villa de Aspe: “Granada la chica”.

La población judía en el valle era escasa. Aparecen documentadas diversas familias en Aspe. Conocemos el nombre de algunos de ellos. Jahuda Gemel, judío de Aspe y platero (argentari) de profesión, su madre Jamila -presa en las cárceles de la villa en 1489, junto a otros correligionarios, por el caso de ciertas joyas de oro y de plata-, Jahuda Abenpica, Abraham Adgemel… una decena de familias, una docena a lo sumo, cohesinadas en torno a la sinagoga.

Los cristianos eran minoría en las localidades ribereñas del Vinalopó, a excepción de los dos núcleos de población más importantes: Villena y Elche. El censo de población de la diócesis de Orihuela de 1597 contabilizaba en Aspe 456 vecinos (cabezas de familia), de los cuales 70 eran cristianos viejos y 386 moriscos o cristianos nuevos.

Nuestro pueblo pertenecía a un señor feudal. En 1424, Ximen Perez de Corella compró Aspe y Elda a doña Violante de Bar, viuda del rey Juan II de Aragón. En 1448, este mismo caballero recibirá el título de conde de Cocentaina. Durante setenta y tres años la familia Corella gobernará Aspe. Transcurrido este tiempo, en 1497, don Juan Ruiz de Corella, III conde de Cocentaina, quizá venido a menos y abrumado por las deudas, venderá la villa al noble castellano don Gutierre de Cárdenas al precio de 41.000 libras de Valencia.
El señor debía vigilar su territorio y proteger a sus vasallos de las incursiones de los almogávares granadinos o de los asaltos y rapiñas de otros nobles vecinos y rivales, como era el caso del linaje antagonista de los Maça de Liçana, señores de Novelda y Monóvar.
En este contexto debemos situar el conflicto casi permanente entre los belicosos señores de Aspe y la villa de realengo de Elche, conflicto en el que no faltaron los lances guerreros. A las cabalgadas del conde por tierras ilicitanas respondía la hueste de Elche invadiendo el término de Aspe. Continuos pleitos entre ambas villas salpican el siglo XV. Diversos motivos llevarían al desencuentro: la propiedad y aprovechamiento de las aguas, disputas territoriales, graves episodios de celadas a mercaderes, secuestros de mudéjares para pedir rescate, etc.
Los señores pertenecían al estamento privilegiado, gozaban de una serie de derechos económicos, sociales, jurídicos, políticos… Cobraban a sus vasallos las rentas sobre las tierras de labranza, eran dueños de los monopolios señoriales (hornos, molinos, tiendas, mesones, pilón de carne, montes, pastos…), impartían justicia en causas civiles y criminales, pudiendo incluso dictar sentencias de muerte que se cumplían, si nada lo remediaba, en la horca de la villa.

El señor, que no residía en Aspe, nombraba a un representante suyo en quien delegaba funciones, es el bayle (batle) o lugarteniente de bayle. El bayle defendería los intereses del señor y velaría por el buen estado de las arcas dominicales.
La organización municipal de la aljama o del consell estaba formada por el alcadí-justicia, los jurats, consellers-vells, almotazaf, síndic, etc. Los munícipes se reunían periódicamente para tratar de los asuntos que afectaban al común de los vecinos de la villa. En el documento de la Toma de Posesión de 1498 aparecen relacionados los nombres y cargos municipales tanto de la aljama mudéjar como del consell cristiano, reunidos por separado para aquella ocasión, los primeros en la mezquita mayor y los segundos en la iglesia de la villa. Inmediatamente después de recibir los juramentos de fidelidad y vasallaje de la aljama, del consell y de la mayor parte de los vecinos, el procurador del nuevo señor de la villa se dirige al castillo para tomar posesión del recinto. Es llamativo y hay que destacarlo: el alcaide o castellano de la fortaleza de Aspe es un moro que se llama Mahomat Alisbiri.

Un buen castillo de argamasa y tierra en la parte del Aljau, las depresiones del Tarafa y del Barranco como fosos naturales. La villa cerrada al exterior, los mismos muros de las viviendas - sin huecos, sin resquicios hacia fuera- y algún tramo de tapia harían las veces de muralla. La población permanecería clausurada por las noches y en los momentos de peligro. En la documentación antes citada se habla de un portal llamado de la “Exerca”, el único vestigio que nos queda hoy es el topónimo, no es poco. Es probable que existiese, al menos, otra abertura en el cerco de la villa que daría salida a la “almohaja” y a la huerta del Fauquí. Una calle principal atravesaría el pueblo de un extremo a otro, de una puerta a otra.
Dentro de la villa, la plaza es el espacio más relevante, el centro de la población y el lugar de encuentro de sus gentes. En la plaza y aledaños se encuentran el palacete porticado del señor donde reside el bayle, la mezquita mayor con el enhiesto minarete y la fuente para las abluciones rituales de los musulmanes, la modesta iglesia cristiana, la taberna…
La de Aspe es gente pacífica y laboriosa. Son diestros artesanos, reconocidos maestros de la fragua y del trabajo del hierro, afamados agricultores que cultivan una fértil huerta envidia de toda la comarca. El producto agrícola estrella es la apreciada uva-pasa que se exporta a lugares tan lejanos como Italia o centroeuropa. También son muy estimados los higos y las habas.
Cada sábado por privilegio del rey de Aragón don Juan II la villa celebra mercado. Cada sábado, un día después de la fiesta musulmana del viernes y un día antes del domingo cristiano, los buhoneros y tenderos, tanto paisanos como forasteros, intentan vender sus mercancías al humilde vecindario. La gente es feliz si puede satisfacer sus necesidades básicas: un plato de comida, un vestido y un techo bajo el que cobijarse.

Desde un promontorio sobre el Barranco (donde mucho más tarde se ubicará el Calvario) se divisa la mayor parte del término, los campos de vides y de olivos, las blancas alquerías con sus palmeras, los montes circundantes, el arroyo y sus manantiales de aguas frescas y cristalinas, las acequias y acueductos que conducen el preciado líquido hasta la feraz huerta, a los abrevaderos para las bestias y a las fuentes de los hombres, donde las mujeres llenan sus cántaros... Es un buen lugar para vivir. Cinco siglos después continúa siéndolo.

lunes 6 de julio de 2009

TOMA DE POSESIÓN DE LA VILLA DE ASPE DE 1668 (1).

Sepulcro de doña María Guadalupe de Alencastre y Cárdenas, duquesa de Maqueda y señora de Aspe, en el Monasterio de Guadalupe (Cáceres).


Los documentos de tomas de posesión de la villa de Aspe nos ofrecen abundantes e interesantes datos históricos. Además de darnos a conocer el desarrollo y ritual de la ceremonia de posesión, nos aportan valiosa información sobre diversos aspectos del régimen señorial (prerrogativas del señor, relaciones señoría-vasallos, monopolios señoriales, señorío jurisdiccional…) o sobre la organización y cargos municipales, algo nos dicen de la realidad social y económica del momento y nos dan noticias de la localización de hornos, molinos, posadas u otro tipo de establecimientos.
No es la primera vez que en este blog se habla de una toma de posesión de la villa de Aspe y, probablemente, tampoco será la última. En esta ocasión, os ofrezco un esquema-resumen de la toma de posesión de 1668:

- El documento está escrito en lengua valenciana.
- Procurador: D. Agustín Rodríguez Márquez, caballero de la Orden Militar de Santiago.
- Señora de Aspe: Doña María de Guadalupe Alencastre y Cárdenas, Duquesa de Avero y Maqueda, Marquesa de Elche, etc.
- Fecha de la toma de posesión: 18 de abril de 1668.
- Llamamiento público a todo el vecindario y convocatoria con repique de campanas para tener consejo general en la Iglesia de la villa “segons estil y es acostumat tenir y celebrar”.
- Asistentes: Joan Cremades de Damian, Justicia/ Alfonso Miralles, Pere Pastor, Jurados/ Frances Bonbati, Frances Cremades, Síndico/ Antonio Pastor, Mustasaf/ Joan Alcaraz, Sobrecequiero/ Joan Soria, Jaume Beltran, Alonso Garcia, Lluis Gumiel, Francisco Miralles major, Gines Roca, Gines Perez, el doctor Emanuel Pareja, Lluch Pastor, Miguel Hernández, Joan Pérez, Gines Puerto, Andreu Terol, Diego Preto, Consellers/ numerosos vecinos… siendo todos juntos “la major part dels concellers vehins y habitadors de dita vila…”
- Homenaje y juramento de fidelidad a doña María de Guadalupe Alencastre y Cárdenas en la persona de don Agustín, reconociéndola como señora de Aspe…
- El procurador, en nombre de la duquesa, jura guardar los fueros, leyes, privilegios, usos y buenas costumbres de la villa de Aspe.
- Los allí congregados “anediren al presbiteri de la dita esglesia ahon estava aseyt en una cadira lo dit Agosti Rodrigues Marques procurador dessus dit y Jurasen a nostres señor Don Jesuchrist y al seus sants quatre evangelis, e prestaren los homonages per besament de ma y muscle al dit don Agosti Rodrigues Marques…”
- Destitución de los cargos y oficios municipales y restitución en las mismas personas que antes los ejercían.
- Simbolizando la jurisdicción criminal de la duquesa sobre sus vasallos aspenses, se plantan tres palos en la plaza a modo de horca y se cuelga “un tros de llens”.
- También se ordena el apresamiento de Joan Coloma “per certes noticies que contra aquell y havia y averiguades no ser verdaderas encontinent lo mana excarcerar…”
- Posesión de la huerta y de todo el término de Aspe.
- Posesión del Horno Nuevo propio de la Señoría.
- Posesión del “Forn vulgarment dit del barranch”.
- De la “Casa Cantereria vulgarment dita de la Juderia”.
- “Casa Cantereria vora del Riu”.
- “Casa Cantereria vulgarment dita de Avinent”.
- “Moli de la vila” ("Molino del Río").
- “Casa Cantereria vulgarment dita del Raco”.
- Posesión de “una casa situada en lo Raval del moli que confronta ab casa de joan Perez, ab casa de Vicent Rodrigues, y ab casa de Gines Puerto que solia ser de la Santa Inquisicio…”
- Carnicería y Pilón de la carne.
- Casa Panadería pública.
- Posesión de la Casa Palacio situada en la plaza de la villa.
- “Dos bodegues contigues situades en la plaça de dita vila davall dels graners…”
- Posesión de los Graneros (construidos sobre las bodegas).
- Hostal de la villa (en la plaza).
- “Forn situat en lo carrer de la Yglesia”.
- Llamamiento a todos los vecinos, feudatarios y terratenientes, que tienen que pagar “los reddits censos arrendaments emoluments y demes drets a señor pertanents en la dita vila a la dita Exma. Señora Duquesa de Avero…”
(1) Cfr. ESPAÑA. MINISTERIO DE CULTURA. SECCIÓN NOBLEZA DEL AHN, BAENA, C. 165.

domingo 15 de marzo de 2009

ROGATIVAS POR LLUVIA A LA VIRGEN DEL HONDÓN-VIRGEN DE LAS NIEVES.


El sacerdote aspense Fracisco Galván, rector de la parroquial del Socorro y ferviente devoto de la Virgen de las Nieves, registró en el Libro II Racional de la Iglesia de Aspe lo que depararon las rogativas por agua que se celebraron en la villa de Aspe entre los años 1673 y 1687. Las rogativas se realizaban para obtener del cielo, por intercesión de la virgen, el don precioso del agua.

1673:
- 4 de abril. Primer día de rogativas: “se trajo a la Virgen del Ondón por rogativas de agua”.
- 12 de abril. Llovió.
- 16 de abril. Llovió. Traslado de la imagen a su ermita de los Hondones. El párroco dejó anotado en el libro: “bolvimos la Virgen al Hondón con una compañía de soldados que abria quarenta y se tiraron cosa de 200 lrs. de polvora y sones, y la noche antes llovio y a la que queria bolver la procession del Hondon llovio mucho…”

1674:
- 1 de abril. “ Fi a traher la Virgen del Ondon por rogativa de agua”.
- 13 de abril. Llovió.
- 22 de abril. Retorno de la imagen a su santuario.

1675:
- 26 de marzo. Traslado a Aspe.
- 21 de abril. “Se bolvio la Virgen al Hondon”.

1676:
- 4 de marzo. “Se trajo a la Virgen del Hondon por Rogativa de Agua”
- 5 de marzo. Llovió durante ocho horas seguidas.
- 8 de marzo. Llovió mucho.
- 11 de marzo. Llovió.
- 12 de marzo. Llovió mucho.
- 14, 15 y 16 de marzo. Llovió los tres días.
- 18 de marzo. “Llovio tanto que toda la tarde estuvo el Santisimo patente por rogativa de serenidad”.
- 8 de abril. Escribe el sacerdote: “Se llevo la Virgen del Hondon a su Hermita con solemne procession con una compañia de soldados, y aviendo estado aqui desde cuatro de Março hasta hoy; açi empeço a llover y casi todos los dias llovio mucho, tanto que a 18 de Março fue menester sacar al Smo Sacramento patente toda la tarde, por rogativa de serenidad, y continuando los mas dias en llover mucho, se passaron dias y noches tocando las campanas, y conjurando las nuves por çerenidad, y aviendo determinado el concejo de que se llevase a su casa en 4 de los corrientes llovio todo el dia y viendonos afligidos con el dia que amanecio el dia 8 resolvimos de salir lloviendo y en el collado nos mojamos algo y assi como llegamos a la Hermita, paro de llover todo el dia y muchos dias hiço lindos soles, con que se ve que por esta Santa Imagen conseguimos de Dios cuanto le pedimos, si pedimos agua antes de las veinte y quatro horas que llego a la Parroquia nos la dio con mucha abundancia; si pedimos çerenidad luego que la bolvemos a la Hermita, la tenemos, que pareçe cosa de prodigio…”

1677:
- 7 de marzo. “Procession del Hondon”. Llovio.

1678:
- 6 de marzo. “Se trajo a la Virgen”.
- 10 de marzo. Llovió.
- 15 de marzo. Llovió y nevó.
- 27 de marzo. “Bolviose la Virgen a la Hermita…”

1679:
- Rogativas del 5 de marzo al 16 de abril.

1680:
- 10 de marzo. Se trae a la imagen desde Hondón.
- 31 de marzo. Se devuelve a su sitio.

1681:
- 13 de abril. Se trajo a la Virgen.
- 16 de abril. Llovió.
- 23 de abril. Llovió.
- 24 de abril. Llovió mucho.
- 26 de abril. Llovió.
- 2 de mayo. Se traslada la imagen de la virgen a Hondón escoltada por una compañía de soldados. En el trayecto, sucedió algún percance con los frascos de pólvora, viéndose afectados Jusepe García, organista, Tomás Cerdán y Manuel Alenda, aunque deja bien claro el cura que: “ ninguno tuvo desgracias, sino que la Virgen les libro sin lesion alguna…” Es claro que Francisco Galván aprovechaba cualquier ocasión para poner de manifiesto el carácter milagroso de la sagrada imagen con la intención de acrecentar entre sus paisanos la devoción a la Virgen de las Nieves.
- 29 de junio. “Procesion al Hondon por rogativas de çerenidad y este dia cessaron las aguas y no llovio en todo el verano…”

1683:
- 3 de febrero. Se trajo a la Virgen.
- 5 de febrero. Llovió.
- 6 de febrero. Llovió mucho.
- 14 de febrero. “Buelta de la Virgen al Hondon con una compañia de soldados, en el collado se rebento el frasco a Agustin Mira y Juan Calataiud cada uno con dos libras de polvora sin daño de las personas”.

1684:
- 4 de mayo. Se trae a la Virgen.
- 6 de mayo. Llovió.
- 8 de mayo. Llovió.
- 14 de mayo. Se lleva a Hondón.

1685:
- 11 de abril. “Procesion de la Virgen del Hondon”.

1687:
- 6 de abril. Se trajo la virgen y llovió.

viernes 6 de marzo de 2009

TOMA DE POSESIÓN DE LA VILLA, CASTILLO Y BARONÍA DE ASPE POR DON JOHAN DE LUXAN, PROCURADOR DE DON GUTIERRE DE CÁRDENAS, SEÑOR DE ASPE. (1)



20 DE MAYO DE 1498, DOMINGO:

- Fueron convocados mediante pregón público por las plazas y lugares acostumbrados todos los vecinos de cualquier estado y condición para celebrar consejo y dar la posesión de Aspe al procurador (representante) de don Gutierre. Los mudéjares se reunieron en la mezquita mayor (Sagrario) y los cristianos en la iglesia (Ermita de san Juan).
- El moro Ajunquet es el pregonero o “corredor publich de la dita vila”.
- El documento ofrece una relación de los cristianos presentes en la iglesia para el acto de posesión: " Luys Alonso de Villena lochtinent de batle… "
- Relación de los mudéjares presentes en la mezquita mayor: "Mahomat Alazmar alcadi… "
- Moros y cristianos juran fidelidad y vasallaje a D. Johan de Luxan “procurador del dit espectable don gutierre de cardenes senyor ver e indubitat de la dita vila castel e baronia”.
- Se dirigen en comitiva al castillo de la villa (castillo del Aljau) y el procurador toma posesión del lugar y confirma en su puesto al alcaide o castellano de la fortaleza, el mudéjar Mahomat Alisbiri.
- Se trasladan a la plaza para tomar posesión de la “casa del senyor construhida dins la dita vila”.
- Marchan al portal de la villa “apelat de la exerca”.
- Vuelven a la plaza y, en la lonja de la casa del señor, don Johan de Luxan confirma en sus cargos a los oficiales y representantes del Consell (cristianos) y de la Aljama (musulmanes).
- Cabalgan hacia las fuentes “hon naix laygua de la dita vila”. Se escenifica la posesión de todo el término de Aspe: de las aguas, de los campos, de las huertas…
- Van al lugar donde estaban las horcas para simbolizar, colgando de una cuerda un manojo de hierba, la posesión de la jurisdicción alta y baja, mero y mixto imperio.

21 DE MAYO DE 1498, LUNES:

- D. Johan de Luxan celebra audiencia en “el porche o llongeta que esta davant la dita casa del senyor”.
- Posesión de la prisión de la villa.
- Finalmente el procurador jura en nombre de don Gutierre respetar los privilegios y fueros conferidos desde antiguo a la villa de Aspe sin menoscabo de ninguno de ellos.


(1) Cfr. ESPAÑA. MINISTERIO DE CULTURA. SECCIÓN NOBLEZA DEL AHN, BAENA c. 165.

viernes 19 de septiembre de 2008

Carta de un patriota de vida licenciosa


Hace doscientos años, el 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se alzaba contra el invasor francés. Era el comienzo de la llamada Guerra de Independencia. La lucha contra los ejércitos napoleónicos que ocupaban la Península se iba a prolongar durante seis interminables años.
En mayo de 1809 un anónimo vecino de Aspe que decía llevar una vida ociosa y llena de vicios (y digo “decía” porque se puede sospechar de alguien que en realidad no sería ni tan anónimo ni tan crápula) escribió una sorprendente carta a la Junta Central de Gobierno proponiendo la creación de un ejército de hombres de su misma condición, algo así como un ejército del hampa, un "exercito de viciosos", que invadiese la enemiga Francia. Esta tropa de malhechores con la debida instrucción militar se convertiría en una fuerza temible capaz de poner en jaque a las tropas de Napoleón en el mismísimo corazón del Imperio. A continuación, la transcripción de la misiva:

" Señor soy vasallo de V.M. con vanidad de poser esta suerte, soy esclavo de mi Sor. y Rey que Dios guarde D. Fernando septimo y de la Patria y me afligen al mismo tiempo las inevitables desgracias de mi personal condicion, pues soy visioso que poseo sobre todo el ocio y la ninguna aficion al trabajo empleado por lo comun en el juego criminal tratos ilicitos torpes y escandalosos tanto que quando en algunos intervalos medito el estado de mi vida yo mismo me sentencio la causa pero estas reflecciones me son tan pasajeras que nunca me anecho mudar de vida y asi es que mantenido en los propios vicios no puedo negarne ser la polilla del Pueblo. Me formo yo mismo dha acusacion por que teniendo los mayores sentimientos del estado de la Patria y que ya en sacrificio se ansacado todos los mozos solteros de la mejor conducta para el servicio de las Armas, no se eche la mano de personas de mi condicion con cuya determinación se lograria dar fuerza al Exto. y quitar al pueblo la polilla que le invilese cuyo ramo bien ejercitado seria poco juntar quarenta mil hombres los que si se destinasen a una invasión en el territorio enemigo, solo por husar de sus inclinaciones viciosas serian los mas fuertes y los que mas confusion causarian. Este exercito de viciosos governado por el metodo de los Honrados, seria aumentar los males por que por descontado la dicercion seria inevitable y por consiguiente inundarse la tierra de malhechores y salteadores de caminos pero si a estos hombres se les disciplina en el manejo del Arma en el encierro de cualquiera parte y de aquí salen a parajes remotos que no les sea facil bolverse a su Pais, como seria si les invadiesen en territorio enemigo quedarian transformados y reportarian la mejor hutilidad en ambos extremos indicados. V.M. mas sabiamente tendra presente el impulso de lo contenido en este papel para disponer lo que la superior penetración de V.M. tenga previsto sobre ello indultando de esta accion y atrevimiento de poner en la concideracion de V.M. al Exponente que ocupado continuamte. su juicio en los medios de salvar a la Patria, es el primero que se constituye reo pero reconciliado para conseguir la independencia con mayores ventajas. Dios guarde la mas interesante vida de V.M. para el consuelo y gobierno de sus vasallos. Aspe y mayo 10 de 1809."

(Archivo Histórico Nacional, ESTADO, 50, C.)

martes 26 de agosto de 2008

Edificios, infraestructuras y lugares en el Aspe de Época Moderna (ss. XV-XVIII)



SIGLO XV

- Castillo (¿Aljau?).
- Mezquita Mayor.
- Mezquitas (Orts y Cerdán).
- Judería y Sinagoga.
- Iglesia medieval- ermita de san Juan.
- Plaza.
- Casa del Señor.
- Lonja o Porche de la Casa del Señor.
- Paraje de las Fuentes.
- Horca.
- Portal de la villa.
- Huerta.

SIGLO XVI
- Castillo (¿Aljau?).
- Iglesia (antigua Mezquita).


SIGLO XVII

- Iglesia Parroquial.
- Ermita de los Hondones (santuario de la Virgen de Loreto de Hondón/Virgen de las Nieves).
- Ermita de San Juan ( primera iglesia de Aspe).
- Ermita de la Concepción (extramuros).
- Portal de la ermita.
- Casa de la Señoría/Casa Palacio.
- Graneros y caballerizas.
- Bodegas.
- Sala Nueva del Consell – Ayuntamiento.
- Casa Hospital.
- Hostal-Mesón.
- Cárceles.
- Cadalso - horca (cerca de la villa).
- Horno de vidrio.
- Tres hornos de pan: 1) el de la calle de la Iglesia, 2) el del Barranco y 3) el horno nuevo.
- Monte Calvario.
- Casas-cantarería: 1) la de la Judería, 2) la de “vora del riu”, 3) la del “Avinent” y 4) la del “racó”. Calle Cantarerías / actual Calle San Pascual.
- Tienda (1645).
- Panadería (1668).
- Carnicería/Pilón de carne.
- Molino harinero/Molí de la vila.
- Raval del Molí (allí había una casa propiedad de la Señoría que antes había pertenecido a la Santa Inquisición).
- Puente-rafa del Fauquí.
- Taberna.
- Monte Calvario (fuera de la villa).
- Huerta.

SIGLO XVIII

- Casa de la Villa con la sala de Cabildos (que se estaba construyendo nueva en 1705) – Ayuntamiento.
- Tienda (plaza).
- Hornos.
- Bodegas (plaza).
- Horcas junto a la Casa de la Villa.
- Cárceles.
- Palacio (plaza).
- Mesón-Posada (plaza).
- Hospital de Caridad/Ermita de San Juan.
- Molinos.
- Destilerías de aguardiente.
- Puerta de Orihuela.
- Castillo del Aljau (en ruinas en la segunda mitad del siglo).
- Castillo del Calvario (en ruinas).
- Puente del Barranco.
- Puente del Barranco del Baño.
- Puente-rafa del Fauquí.
- Rafas y acequias (Fauquí, Aljau, Mayor, Dordu)
- Pozo de Nieve.
- Conducción de agua a Elche (puente de los Cinco Ojos, puente de los Cuatro Ojos…)
- Iglesia.




Fuentes: Libros de Visitas, Libros de Fábrica, Autos de Toma de Posesión, Actas Capitulares, Cartas al Cabildo, Ma de Consells, Protocolos Notariales, descripciones de viajeros ( Jerónimo Münzer, Hernando Colón, Antonio José de Cavanilles...),etc.

martes 29 de julio de 2008

Las hogueras carlistas


Los conflictos cainitas, las guerras civiles, los enfrentamientos entre compatriotas han caracterizado la historia contemporánea de España. Para conocer buena parte de lo que hemos sido y hemos hecho los españoles a lo largo de las dos últimas centurias, basta con contemplar la pintura de Francisco de Goya titulada “Duelo a garrotazos”. Con el pincel y sin palabras, Goya dibuja en el lienzo todo un tratado de historia. Sobre un paisaje montañoso, áspero, duro, hostil, salvaje, bajo un cielo que va cubriéndose de nubes negras de tormenta, se ve a dos individuos ensombrecidos por la creciente tiniebla, desdibujándose, diluyéndose... desapareciendo. Dos seres hirsutos, indómitos, embrutecidos. Son sus atuendos el único atisbo de humanidad que les queda. Son dos hombres-lobo esgrimiendo garrotes. Están enterrados hasta la rodilla, atrapados, hundidos en el lodo del odio que los inmoviliza y los engulle. Son dos hermanos a punto de asesinarse. Son dos españoles dirimiendo sus diferencias.

En 1872 comenzaba la Tercera Guerra Carlista. El pretendiente al trono español Carlos María – Carlos VII para los carlistas- se enfrentó sucesivamente a Amadeo I, a la República y, por último a Alfonso XII, en una larga contienda que finalizó con la toma de Estella en 1876. Los escenarios principales del conflicto fueron las Vascongadas, Navarra, la fachada este peninsular (Cataluña, Aragón y Valencia) y algunas zonas aisladas y agrestes de Castilla la Nueva y Andalucía.
En las comarcas alicantinas operaron varias partidas carlistas (Larroche, Aznar), pero la más intrépida y temida fue la del coronel jumillano Miguel Lozano.
En Aspe, igual que en otros muchos lugares, se había creado el cuerpo de Voluntarios de la República. Era una milicia integrada mayoritariamente por jornaleros con la misión de garantizar el orden, enfrentarse a cualquier partida carlista que apareciese por el término o auxiliar a aquellas localidades vecinas que pidiesen ayuda. En respuesta a una solicitud del ayuntamiento, el Jefe de Orden Público de la provincia había entregado a las autoridades locales cien fusiles, otras tantas bayonetas y tres cajones con mil cartuchos cada uno para dotar al contingente. El 8 de junio de 1873 se proclamaba en los balcones del Ayuntamiento de Aspe la República. Las dos compañías de Voluntarios con sus jefes y oficiales formaban en la plaza.
Desde finales de agosto, comenzarían a establecerse retenes y rondas de guardia en la población. Una columna de guardias civiles y carabineros que perseguía a la partida de Aznar pernoctó en la villa el día uno de septiembre.
El temor a una incursión iba creciendo conforme pasaban los días y se iban recibiendo noticias de lo que sucedía en otros lugares. Ante este permanente estado de amenaza, el ayuntamiento decidió tomar una serie de medidas de carácter defensivo encaminadas a proporcionar seguridad y tranquilidad al vecindario y a disuadir cualquier amago carlista. Había que fortificar la entradas y salidas del pueblo. A tal fin, se creó una comisión municipal formada por el tercer teniente de alcalde y los regidores José Pujalte y Rafael Pérez, quienes, en unión con el maestro alarife (albañil), designarían los puntos de la población donde debían construirse tapias con aspilleras (huecos para disparar) o colocarse puertas, procurando, al mismo tiempo ,que estas obras no entorpecieran la actividad agrícola y comercial de la villa. En las actas de pleno se habla, por ejemplo, de una puerta de dos hojas en la tapia del callejón del Lavadero de la Lana ( cerca de la plaza de San Juan); de otra tapia en la calle de la Vereda; de los gastos ocasionados por la colocación de cerrojos y herrajes en las puertas y portillos de la villa; de un retén de guardia en la calle de Orihuela; del esfuerzo económico que se estaba realizando en el mantenimiento del orden público, el sostenimiento de la tropa y la asistencia a los voluntarios que caían heridos en las batidas contra los carlistas...
Así y todo, en octubre de 1874, la partida del coronel Lozano entró en Aspe. Tras el saqueo de las dependencias municipales, los carlistas encendieron en la noche del 9 de octubre sendas hogueras en medio de la plaza y en la antesala de la Casa Consistorial donde se quemaron el registro civil, algunos libros de actas municipales y los quepis y correajes de los Voluntarios de la República. Antes de abandonar la población, los carlistas no se olvidaron de cobrar un “impuesto” o contribución de guerra que se vieron obligados a satisfacer algunos vecinos acomodados.

jueves 24 de julio de 2008

Diciembre de 1930


Hace mucho tiempo, cuando mis abuelos eran niños todavía, la actual Avenida de la Constitución se llamó Avenida de las Víctimas del 18 de Diciembre.
La historia se ha escrito - sigue escribiéndose- en letras rojas de sangre. Nunca supimos gobernarnos, nunca supimos hacer ninguna revolución, nunca supimos elegir bando porque siempre, siempre, hubo víctimas. Ocurre que los hombres no sabemos, no podemos o no queremos hacerlo mejor. Y no se observan síntomas de mejoría.

A finales de enero de 1930 el general Miguel Primo de Rivera presentaba su dimisión al rey Alfonso XIII. La dictadura había acabado con el prestigio de la monarquía y los opositores republicanos comenzaban a soñar con la caída del rey y la instauración de un régimen republicano en España. El movimiento obrero adquiría cada vez más fuerza y utilizaba el arma de la huelga para conseguir sus objetivos y poner en jaque a los débiles gobiernos que sucedieron al de Primo de Rivera. En agosto, se reunieron en la ciudad de San Sebastián representantes de diversas fuerzas políticas contrarias a Alfonso XIII para adoptar las líneas de acción que condujeran a una república parlamentaria. Del llamado Pacto de San Sebastián salió el compromiso de formar el Comité Revolucionario Nacional que asumiría la dirección del proceso. Fundamentalmente, todo consistía en provocar un pronunciamiento militar que, unido a la huelga general, lograse acabar con la Monarquía. El Comité eligió para el levantamiento la fecha del 15 de diciembre, pero los militares republicanos de la guarnición de Jaca se adelantaron, sublevándose el día 12. La precipitada rebelión de Jaca fracasó y los cabecillas fueron ejecutados.
El día 15, efectivamente, la huelga estalla en muchos lugares, sobre todo en el Levante y Aragón.
Aspe, además de unirse a la sublevación siguiendo las consignas del Comité, llegó a proclamar la República, hecho que puede explicar la dura represión del movimiento insurreccional en nuestra localidad. Los días 15, 16 y 17 transcurrieron relativamente tranquilos, pero el 18 de diciembre resultó trágico. Ese día, un grupo de guardias civiles abrió fuego contra los manifestantes causando varios muertos y heridos. Poco después, intervino la Legión, aplastando la revuelta y tomando el control de la villa. Sofocada la sublevación, se desarmó al vecindario y se practicaron numerosas detenciones entre los insurgentes. Los principales dirigentes revolucionarios de la localidad fueron conducidos a la prisión de Alicante, de donde no saldrían hasta el triunfo republicano. Los periódicos se hicieron eco de los acontecimientos de Aspe.

Tras la proclamación de la II República en abril de 1931, se había constituido en Aspe un gobierno local republicano. Las nuevas autoridades municipales querían esclarecer los sucesos del mes de diciembre, identificar a los responsables civiles o militares y conducirlos ante la justicia. En la sesión del pleno de 24 de septiembre de 1931 (1), la corporación municipal aprobaba un escrito dirigido al Presidente de la Comisión de Responsabilidades y a los señores diputados de la provincia, en el que se ofrecía una versión de los hechos acaecidos en la población durante aquellos convulsos días. El texto suscrito por el ayuntamiento republicano narraba así lo sucedido:

Exmo. Sr., Aspe, llevado de su espíritu republicano, tomó parte unánime y activa en los sucesos revolucionarios del pasado diciembre, obedeciendo las órdenes del Comité; el quince de dicho mes se declaró la huelga general que continuó hasta el día diez y siete del mismo, sin que durante dichos días ocurriese el menor incidente, siendo el paso absoluto y garantizando el orden los mismos elementos revolucionarios, los cuales se vieron sorprendidos el día diez y ocho del referido mes cuando pacíficamente y en gran número por el estado de huelga transitaban por la Plaza del pueblo con la presencia de un autobús que conducía doce guardia civiles y un teniente del mismo Instituto, los cuales, sin previo aviso, y emboscados en el mismo coche, hicieron numerosos disparos contra el vecindario, para momentos después seguir disparando una vez descendidos del auto, originando tres muertos, entre ellos, una niña de tres años de edad, y numerosos heridos, muchos de ellos graves, por cuyo motivo tuvieron que sufrir amputaciones de miembros. Ante el asombro y la consternación del vecindario, atravesaron la población las referidas fuerzas disparando contra todo transeúnte y en retirada ante el pánico que les infundiera un enemigo imaginario, hasta el extremo de haber causado la muerte de un pobre posadero en el preciso momento en que éste cerraba las puertas de su casa. Y como si esto fuera poco, a las dos horas se veía invadida la población por numerosas fuerzas de la Guardia Civil y una Bandera del Tercio que acordonaron la población y ante el pánico del vecindario, que tenía las casas cerradas, obligaron a abrirlas convocándoles a la plaza pública donde maltrataban y amenazaban a los vecinos para que gritasen ¡viva el Rey! Para justificar, sin duda, su desdichada actuación, el comandante de la fuerza publicó un bando requiriendo al vecindario para que entregase toda clase de armas, intimidando con registros domiciliarios, y los vecinos entregaron las escopetas de caza de que disponían y de una manera cobarde y falsamente, se informaba a las autoridades de los sucesos diciendo que el pueblo estaba armado y haciendo fuego y que habían recogido dos sacos de escopetas y pistolas; telegramas inexactos y tendenciosos que eran glosados por la prensa de la derecha especialmente “El Debate”. Todos estos hechos más o menos desvirtuados se hicieron públicos por la prensa de aquellos días. No terminó aquí el calvario de los vecinos de esta villa. La misma noche y valiéndose seguramente de la delación de los enemigos personales y políticos de la localidad eran trasladados a la cárcel de Alicante todos aquellos hombres de alta o baja condición social que eran conocidos como republicanos y víctimas de la Dictadura los cuales fueron vejados, injuriados, incluso atormentados por la Guardia Civil, sufriendo la cárcel hasta el día de la proclamación de la República…


(1) Archivo Municipal de Aspe, Actas de Pleno, 1931-1932, fol. 54v y ss.

martes 22 de julio de 2008

Don Gutierre de Cárdenas, señor de Aspe

Un renombrado personaje de la Corte, un cercano colaborador de los Reyes Católicos, un magnate que había amasado una gran fortuna al servicio a los monarcas, compraba la villa de Aspe en 1497 a don Juan Ruiz de Corella, conde de Cocentaina, por un precio de 41.000 libras reales de Valencia. Se llamaba don Gutierre de Cárdenas y Chacón, ostentaba el título de Comendador Mayor de León de la Orden Militar de Santiago y también era señor, entre otros lugares, de Maqueda y Torrijos en Castilla y de Crevillente y Elche en el reino de Valencia.

¿Quién fue don Gutierre? ¿Qué importancia tiene este personaje en la historia de Aspe?

El 31 de enero de 1503, don Gutierre exhalaba su último aliento en una de las estancias del palacio arzobispal de Alcalá de Henares, residencia de su amigo el cardenal Cisneros. Hasta el lecho de muerte se habían acercado Isabel y Fernando, los reyes de Castilla y Aragón. Despedían a un fiel servidor, a un eficaz colaborador, a un hábil consejero, pero también a un querido amigo.
Un instante antes de fallecer los grandes episodios de la dilatada vida del Comendador Mayor aparecieron frente a él como las escenas de un retablo. En una partícula de tiempo cabía toda una biografía. Arrepentido de sus pecados, descargada la conciencia del peso de la culpa, murió tranquilo, quizá, satisfecho.

Todo había empezado en Ocaña, la pequeña villa que le vio nacer. Su padre, Rodrigo de Cárdenas, comendador y trece de la Orden de Santiago, había contraído matrimonio con doña Teresa Chacón, hermana del influyente cortesano don Gonzalo Chacón. Este tío materno llegó a mayordomo de la Casa de la infanta Isabel (la futura Isabel la Católica) y fue quien introdujo en la corte a su sobrino Gutierre.
Algunos textos nos retratan a don Gutierre. Nos hablan de su aspecto físico, su personalidad y cualidades. Lo describen como un individuo de mediana estatura, orondo, pelirrojo, con la piel moteada de pecas, no muy agraciado. Son abundantes los elogios a su sagacidad y maña, a su inteligencia y buen juicio. Pero también fue objeto de difamación. Para sus enemigos era un personaje intrigante y codicioso que supo elegir a sus patrones, que supo ponerse del lado del bando vencedor. Algunos, incluso, llegaron a acusarle de cometer los delitos de cohecho y malversación.

En sus principios fue criado de don Alonso Carrillo de Acuña, arzobispo de Toledo, entonces uno de los hombres más poderosos de Castilla. Era costumbre que la pequeña y mediana nobleza colocara a sus vástagos al servicio de la aristocracia, buscando para ellos sustento y patrocinio. Así, don Gutierre, apadrinado por el arzobispo y gracias a la influencia de su tío, asciende al servicio de la realeza en 1467 con el cargo de maestresala de la infanta doña Isabel, que un año después iba a ser reconocida como Princesa de Asturias y heredera al trono de Castilla. Don Gutierre pasaba a formar parte del círculo de colaboradores de la futura reina de Castilla. Isabel se dejó guiar por estos hombres para alcanzar el trono. Eligió junto a ellos, frente a los planes de su hermano, el rey Enrique IV, a su futuro marido. Iba a ser Fernando de Aragón.

¿Por qué el aragonés? Los motivos de tal elección parecen claros. Por un lado, estaba la comunión de intereses entre los hombres que rodeaban a Isabel y el rey de Aragón, padre de Fernando, don Juan II. Por otro, la idea de conseguir la reunificación de los reinos peninsulares. Y por último, pero no menos importante, la generosidad de los aragoneses, el brillo rutilante de su oro. El asunto del matrimonio de Isabel y Fernando le reportó a don Gutierre, entre otros beneficios, 2.000 florines de oro, una ceca o casa de moneda a escoger y las villas de Maqueda, Crevillente y Elche.
Ante la oposición de Enrique IV de Castilla, contrario a la unión de Isabel y Fernando, don Gutierre y el cronista Alonso de Palencia fueron enviados en secreto a Aragón con el propósito de traer de incógnito a Fernando y conducirlo hasta la princesa que esperaría en Valladolid. La misión fue un éxito.
Nunca antes se habían visto los príncipes. Cuando Fernando se presentó ante Isabel fue don Gutierre quien lo identificó. Nuestro protagonista, cercano a la princesa, señaló a Fernando y dijo al oído de su señora: “Ese es”. La frase se hizo célebre y dio lugar a las “S” que aparecen en el escudo de armas de los duques de Maqueda y que nosotros podemos observar, a poco que prestemos atención, en la bordura del blasón que se conserva en el edificio histórico del Ayuntamiento de Aspe (ver en este mismo blog "De señores y vasallos").

El porvenir se presentaba incierto para los recién casados. Enrique, indignado, desposeyó a Isabel del título de Princesa de Asturias y nombró a su hija Juana, apodada la Beltraneja, nueva heredera al trono. Pero el rey de Castilla fallecía en Madrid el 11 de diciembre de 1471. Isabel que se encontraba en la cercana Segovia recibió pronto la noticia. Sin perder tiempo, inició los preparativos para su propia coronación. Dos días después, con Fernando ausente, salía Isabel del alcázar segoviano a lomos de un palafrén, tomado de las riendas por dos regidores de la ciudad. Delante de la flamante reina iba su fiel don Gutierre, solo, a caballo, sujetando por la punta una espada, simbolizando con ello que correspondía a la nueva soberana impartir justicia en sus reinos.
Una vez proclamada Isabel, don Gutierre y su tío don Gonzalo, calificados por un resentido Alonso de Palencia como los “principales cortesanos y aduladores de la Reina”, recibieron como recompensa a su lealtad y a los servicios prestados sendas Contadurías Mayores. El oficio de Contador Mayor, desempeñado siempre por hombres de la máxima confianza regia, consistía en llevar las cuentas de la Hacienda y en asesorar a los monarcas en la política económica.
La auto-coronación de Isabel convirtió en inevitable la guerra civil entre sus partidarios y los de la otra aspirante al trono, su sobrina Juana. La guerra asoló Castilla. La batalla de Toro fue decisiva para la victoria final del bando isabelino. Don Gutierre, al mando de una de las seis escuadras que componían el ala derecha del ejército comandado por Fernando, destacará por su heroísmo en aquella jornada.
En noviembre de 1477, el Capítulo General de la Orden de Santiago lo eligió Comendador Mayor de León, el tercer rango en la jerarquía de la orden militar, tras los de Maestre y Prior. Desde entonces, don Gutierre ostentó con orgullo este título.
El Comendador Mayor de León fue también uno de los grandes protagonistas de la Guerra de Granada, el último acto de la reconquista. Especialmente por el papel que desempeñó al final de aquella empresa bélica. Gracias a una carta escrita por un testigo presencial, rescatada del olvido hace 50 años, conocemos los detalles de la entrada de los cristianos en Granada. El valioso documento viene a decirnos que el primer caballero castellano que pisó el recinto palaciego de la Alhambra fue nuestro don Gutierre.
Cuando todo estaba ya perdido, Boabdil solicitó de los Reyes Católicos el envío urgente de un destacamento de hombres armados que tomase el control de la Alhambra y preparase la entrega de la ciudad. Los reyes decidieron enviar a don Gutierre al mando de una tropa formada por jinetes e infantes armados con espingardas y ballestas. Una vez dentro, el Comendador Mayor ordenó a sus soldados que ocuparan los lugares estratégicos de la Alhambra, mientras él se entrevistaba con el emir en sus aposentos y recibía de sus manos las llaves de la fortaleza-palacio.
Tras la toma de Granada, don Gutierre acrecentará su poder, influencia y riquezas. Seguirá gozando de la privanza de los monarcas, intervendrá en cuestiones de política interior y exterior de primer orden, influirá en la elección de fray Francisco Jiménez de Cisneros como cardenal-arzobispo de Toledo, acudirá como procurador de los reyes a las negociaciones de Tordesillas, aumentará, si cabe, su autoridad en el Consejo Real y ampliará sus posesiones.
En 1497 formalizaba la compra de la villa de Aspe. En 1498 su procurador, mosén Juan de Luján, caballero y comendador de la Orden de Santiago, tomaba posesión de la villa, castillo y baronía de Aspe. El historiador rencentista Gonzalo Fernández de Oviedo destaca en sus “Batallas y quincuagenas” el buen negocio que hizo don Gutierre al adquirir la rica y populosa villa de Aspe: “donde se hazen aquellos hierros de lanza famosos ques de seiscientos o setecientos vecinos, que en aquella saçón eran merced. Esa villa, el comendador mayor la compró (le costó noventa mill doblas) del conde de Oborsa (sic) e de Cocentaina. E la teja solamente dese pueblo se valía solamente lo que dio por ella. Aunque a la verdad, en aquel tiempo valían más cien mil doblas e más hacienda se obiera por ellas, que agora por ciento cinquenta mill. Es una muy buena villa e rica, Azpe; e junto a las que hemos dicho de Elche y Clevillén, en el reyno de Valencia”.
Desde esa fecha, las gentes de Aspe vivirán y morirán bajo la férula de don Gutierre y sus sucesores. En 1529, su hijo don Diego de Cárdenas y Enríquez recibirá del emperador Carlos V el título de duque de Maqueda.

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