sábado, 4 de junio de 2011

EL ASALTO DE 1668 (II). EL CONTEXTO.

Atendiendo primero al contexto general, la muerte sin descendencia de don Francisco en 1656 había creado, por un lado, un litigio sucesorio entre parientes que enfrentó  al duque de Nájera con  los duques de Avero; mientras que,  por otro lado, aquella situación de vacío de poder ofrecía a la villa de Elche una nueva oportunidad para desvincularse del ducado de Maqueda  y, como ya ha sido apuntado, realizar de una vez por todas el viejo sueño de su reincorporación a la Corona como villa real.
Una sentencia de la Cámara de Castilla había dirimido a favor de doña María Guadalupe Alencastre y Cárdenas, duquesa de Avero, el pleito sobre la sucesión del ducado de Maqueda y del marquesado de Elche. Pero, al decidir también sobre este último, el organismo castellano incurría en un acto de injerencia al carecer de competencias sobre un territorio - el marquesado de Elche- que se encontraba bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de Valencia. Se sumaba, al litigio sucesorio,  un conflicto jurisdiccional que complicaba aún más las cosas.
El 13 de abril de 1668, el duque, en nombre de su esposa doña María Guadalupe,  quiso hacer efectiva la sentencia de la Cámara de Castilla tomando posesión de la villa de Elche. Sin embargo,  la furibunda oposición de los ilicitanos frustró la tentativa  del duque y le obligó a refugiarse en el palacio, protegido por sus hombres. El virrey  y la Real Audiencia de Valencia acordaron tomar medidas, enviando a uno de los ministros de la Real Audiencia a Elche con la misión de convencer al duque sobre la necesidad de abandonar la población por el riesgo que corría ante un pueblo soliviantado. Pero los duques tenían otros planes.
Las enormes dificultades encontradas en Elche iban a contrastar con la tranquila toma de posesión de la villa y baronía de Aspe, efectuada el día 18 del mismo mes. Esta maniobra de los duques y el consentimiento unánime de los miembros del consejo municipal y de los vecinos de la localidad de Aspe para dar  la posesión de la villa y baronía a doña María Guadalupe, duquesa de Avero y Maqueda,  provocó tanto la ira de Elche como la de la Real Audiencia de Valencia, originándose una situación de inestabilidad en todo el marquesado con  graves consecuencias para Aspe. El 19 de junio de 1668, el pueblo fue asaltado y el representante del duque en la villa, Jaime Beltrán, apresado y conducido a los calabozos de Elche. En el ámbito local, los vivas al duque y  a la duquesa  que unos mancebos lanzaron, cuando cantaban coplas y se divertían en la plaza mayor de Aspe,  la noche del  17 de junio, fueron, a la postre, el pretexto utilizado por los alguaciles y oficiales de la Real Audiencia que se hallaban en el pueblo (se hospedaban en la Casa Palacio de la villa) para provocar el enfrentamiento con el vecindario y con el bayle, dando pie a la posterior represalia del día 19.



(Sepulcro de Doña María Guadalupe. Monasterio de Guadalupe, Cáceres.)
Finalmente, doña María Guadalupe consiguió - tras la ratificación en agosto de 1669 del Consejo de Aragón de la sentencia dada por la Cámara de Castilla- la posesión de sus territorios valencianos  con los títulos vinculados a estos. Elche tuvo que ceder y resignarse a su destino. Doña María Guadalupe no sólo hubo de luchar contra los pretendientes rivales, sino también contra sus propios vasallos, principalmente los ilicitanos, quienes habían intentado por todos los medios el retorno de su población a la jurisdicción real.

jueves, 2 de junio de 2011

EL ASALTO DE 1668 (I).



El martes, 19 de junio de 1668, cuando despuntaba el día, una tropa formada por más de doscientos hombres de a pie y a caballo procedente de Elche irrumpía en la villa de Aspe. El contingente estaba comandado por el juez de la Real Audiencia de Valencia Don Antonio Calatayud. Sus hombres venían fuertemente armados con escopetas y otras armas de fuego. No hallaron ninguna resistencia en el pueblo. Muchos vecinos, asustados, habían huido al campo. Tomaron, entonces, el control de las calles y fueron apostados piquetes de guardia ante las puertas de la Iglesia y de las ermitas de la localidad (San Juan y Concepción), prohibiendo a los eclesiásticos la entrada en el templo para la celebración de los oficios litúrgicos de la mañana. Don Antonio Calatayud se dirigió con mucha de la gente armada que traía a la casa de Jaime Beltrán, lugarteniente de gobernador y bayle de la villa (representante de los duques de Avero y Maqueda, barones de Aspe). La casa fue sitiada y asaltada, su inquilino apresado y sacado afuera, encadenado con grillos y trasladado a las cárceles de Elche. Otras casas de la población fueron asaltadas antes de que la tropa ilicitana abandonase Aspe.


¿Qué había ocurrido? ¿Por qué Aspe había sido tomada manu militari? ¿Qué razones y acontecimientos condujeron a la captura y prisión del bayle, principal ministro del duque en la villa? ¿Por qué toda aquella demostración de fuerza?

Las respuestas a estas preguntas hay que buscarlas en el marco general del contencioso sucesorio que se había suscitado sobre el ducado de Maqueda y el marquesado de Elche tras la muerte sin descendencia de don Francisco María de Monserrat Manrique de Cárdenas, VI Duque de Maqueda.Junto a esto estaba la tradicional posición antiseñorial de Elche - a la que nunca había renunciado la villa desde que fuera donada por los Reyes Católicos a don Gutierre de Cárdenas en 1471- y sus deseos de retorno a la jurisdicción real, sin olvidarnos, de las viejas rencillas y rivalidades entre estaa villa y la de Aspe, mucho más sumisa, como veremos, a sus señores. Pero la causa inmediata, la chispa que encendió la llama y provocó el asalto del día 19 fueron los hechos acaecidos en Aspe la noche del domingo 17 de junio , en los que se vieron implicados los aguaciles y escribanos de la Real Audiencia que se encontraban en la localidad, unos mozos que cantaban coplas y proferían vítores a favor de los duques en la plaza mayor, el clero local, el ya citado Jaime Beltrán y numerosos vecinos; sucesos que fueron recogidos en un informe enviado a la reina regente doña Mariana de Austria, del cual nos ocuparemos más adelante…

domingo, 10 de octubre de 2010

Fray Antonio de los Reyes.



Fray Antonio de los Reyes, fraile franciscano nacido en la villa de Aspe en 1729, fue designado por el Papa Pío VI, reinando en España Calos III, primer obispo de Sonora, Sinaloa y las Californias en el confín noroccidental del virreinato de Nueva España (México).


En 1782 zarpaba del puerto de Málaga el barco que lo trasladaría al nuevo mundo. Al flamante obispo le acompañaba un pequeño séquito del que formaban parte sus tres sobrinos: José Almada, sacerdote, Antonio Almada, ingeniero de minas, y el teniete Antonio de los Reyes, militar de carrera e hijo de su hermano Teodoro. Los tres - naturales de Aspe- prestarían una valiosa ayuda al obispo en su labor apostólica y de gobierno de la diócesis norteamericana. Además, el segundo, Antonio Almada, contraería matrimonio con Luz de Alvarado, hija de uno de los potentados de Sonora, para fundar una de las familias más ricas y prominentes de aquel territorio.

El obispo de la nueva y extensa diócesis fue un decidido defensor de los indígenas y denunció los abusos de los colonizadores en una de las últimas fronteras del vasto imperio español como si de un nuevo Bartolomé de las Casas se tratase. Religioso ilustrado, fue también el mitrado aspense precursor de la educación pública al fundar siete escuelas primarias y dos cátedras de gramática castellana y latina en su diócesis.

viernes, 1 de octubre de 2010

Vivir... y morir.

"Partimos cuando nacemos,            
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos."

   La esperanza de vida en la región valenciana en torno a 1860 se situaba en los 26,61 años. En el siglo XIX la tasa de mortalidad era muy elevada. Las carencias médico-sanitarias y los malos hábitos higiénicos de la mayor parte de la población no favorecían aún la mejora de los niveles de supervivencia.
En Aspe existía un hospital situado en la antigua “Plaza de la Fruta”, a espaldas del Ayuntamiento, en el lugar que hoy ocupa la farmacia del “Boticario”. Era un establecimiento antiguo y de escasa capacidad que no reunía las suficientes condiciones sanitarias ni contaba con los medios y el instrumental adecuados. Según el cuadro estadístico de 1840, la villa tenía dos médicos y cuatro cirujanos para atender a una población de 1.600 vecinos (unos 7.200 habitantes al aplicar el coeficiente 4,5).
Remontémonos al año 1841. El registro civil de muertos de la villa de Aspe recoge para este año 153 fallecidos. Es un año normal, sin incidencia de epidemias. Los  niños muertos menores de tres años suman casi la mitad del total de defunciones: 74 individuos (48%). En la mayoría de los casos se señala como causa de la muerte la alferecía, un tipo de enfermedad que afectaba especialmente a la infancia, caracterizada por fuertes convulsiones, pérdida del conocimiento e identificada a veces con la epilepsia. El verano y las altas temperaturas incrementaban los niveles de mortalidad infantil, mientras que los rigores del invierno aumentaban las muertes entre la población adulta. Hay registrados 30 fallecimientos de niños menores de tres años durante el estío.
Normalmente, en los registros de defunciones se señala la enfermedad o la causa que provocó la muerte del individuo. Para Aspe, en 1841, pueden extraerse los siguientes datos:

-    Por alferecía: 75 fallecidos.
-    Por pulmonía: 15.
-    Por calenturas: 12.
-    Apoplejía: 12.
-    Vejez: 9.
-    Pasmo: 5.
-    Sobre parto: 3.
-    Tisis – Tuberculosis: 3
-    Garrotillo: 2.
-    Tabardillo: 2.
-    Hemorragia: 2.
-    Cólera morbo asiático: 1.
-    Dolor de costado: 1.
-    Diarrea: 1.
-    Hidropesía: 1.
-    Fístula maligna: 1.
-    Tercianas: 1.
-    Por ahogamiento: 1 (una niña de seis años).
-    Otras: 7.

sábado, 14 de agosto de 2010

Aspe y la Vía Augusta

La Conselleria de Infraestructuras y Transporte quiere rehabilitar el trazado de la vía Augusta en su trayecto por el territorio de la Comunidad Valenciana. En la provincia de Alicante son 12 los municipios que atraviesa dicha calzada. ¿Se encuentra Aspe entre ellos?





Aspe (Aspis) aparece en los itinerarios de época antigua como un hito del ramal de la calzada romana conocida como vía Augusta que discurría por todo el pasadizo natural que es el valle del Vinalopó, uniendo la meseta con la ciudad de Cartago Nova (Cartagena). Esta variante de la vía Augusta, también llamada vía Praetoria o Hercúlea, atravesaba la provincia de Alicante desde más allá de Villena hasta Elche y Santa Pola (Portus Ilicitanus) para, desde aquí, dirigirse a la capital de la Cartaginense por el sur alicantino.
No sabemos con certeza que entidad tendría Aspe en aquella época, unos hablan de una población de cierta importancia, otros sólo de una villa rústica, una “mansio” o lugar de posta y avituallamiento en algún punto de la calzada entre Elda (Ad Ello) y Elche (Illici). Y es que todavía no estamos en condiciones de ubicar con exactitud el lugar que ocupaba el Aspis romano. Dos son las zonas candidatas en las que han aparecido restos arqueológicos de época ibérica y romana: el Castillo del Río (y alrededores) y la partida del Campet, una extensa área cruzada por el río Vinalopó que pertenece a los términos de Novelda, Monforte del Cid y Aspe. En este paraje, las últimas actuaciones arqueológicas han descubierto los restos de un acueducto.
Pero no sólo los documentos o la arqueología, también la toponimia, como ocurre en tantos otros casos, ha conservado la memoria del paso de la calzada por estos predios. Según la profesora María Jesús Rubiera, el topónimo de origen árabe “Almohaja” (camino y partida de la Huerta Mayor de Aspe) haría referencia a la “gran calzada” ( al-Mahayya). Es de suponer que el camino de la Almohaja, atravesando la fértil huerta, conectaría la población de Aspe el Nuevo con el trazado de la vía Augusta en los aledaños de Aspe el Viejo (Castillo del Río).

Enlaces de interés: http://www.diarioinformacion.com/alicante/2010/08/12/recuperaran-vias-romanas-comunitat/1034747.html

Datos personales

Aspe, Alicante, Spain
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