La idea de publicar una revista en honor a la Virgen de las Nieves con ocasión de las fiestas patronales en los años pares fue alumbrada por el sacerdote aspense D. Antonio Soria Gabaldón. Enseguida, D. Vicente Calatayud acogió el proyecto y con entusiasmo asumió la dirección de la nueva publicación. Felizmente, en 1908, hace cien años, salía a la luz el primer número de La Serranica. Tras la muerte de don Vicente en julio de 1909, don Antonio Soria se hizo cargo de la dirección hasta el fatídico año de 1936, cuando fue vilmente asesinado en los comienzos de la Guerra Civil, el episodio más negro y cruel de la historia contemporánea de España. La efeméride nos brinda la ocasión de recordar brevemente quién fue este sacerdote.
Antonio Soria Gabaldón nació en la villa de Aspe el 9 de noviembre de 1874 y fue bautizado en la Parroquia de Ntra. Sra. del Socorro. Ingresó en el Seminario de la Purísima Concepción de Orihuela, obteniendo en los largos años de la carrera eclesiástica, la calificación de Matrícula de Honor en todas las asignaturas. El año 1899, finalizó los estudios y fue ordenado sacerdote. Para ampliar estudios se trasladó al Seminario de Valencia, donde obtuvo los grados de Bachiller y Licenciado en Teología. Con una clara vocación docente, tanto en Valencia como en su villa natal, actuó de profesor en academias preparatorias al Bachillerato. En ella año 1911 fue nombrado Profesor de Teología Dogmática en el Seminario Diocesano, ocupando la cátedra durante un quinquenio. Concursó a parroquias en 1916 y obtuvo la de San Juan Bautista de Elche. La mencionada parroquia ilicitana, sita en el arrabal, y antigua morería, era, pastoralmente, la más complicada de Elche. El furibundo anticlericalismo iba a cebarse con el cura y su parroquia. El 20 de febrero de 1936 un incendio destruía la Iglesia de San Juan y su aneja Casa Parroquial.
Aunque D. Antonio intentó permanecer en Elche, no lo pudo conseguir, y tuvo que refugiarse
en el Seminario de Orihuela. Pero incautado el Seminario, tras el 18 de julio, por el Frente Popular de Orihuela, marchó a su villa natal de Aspe, instalándose en casa de un amigo. De nada sirvió. Poco después fue conducido a Elche y encarcelado. El 26 de septiembre del mismo año, fue sacado de la prisión junto al médico ilicitano D. Carmelo Serrano y al abogado Sr. Pérez, de la misma Ciudad. En el trayecto de Elche a Alicante, y en lugares distintos, fueron asesinados los tres.
La Serranica sólo dejó de publicarse en 1920, 1936 y 1938. En sus orígenes y durante mucho tiempo, fue una revista exclusivamente mariana que reunía poemas y composiciones literarias que los hijos de Aspe dedicaban a su amada patrona. Hoy, sus páginas, como no podría ser de otra forma, siguen manifestando la devoción que los aspenses profesan a la Virgen de las Nieves, pero la revista también se ha convertido, gracias a la encomiable labor de los diferentes directores, en medio de expresión de la cultura, del arte, de las costumbres, de la historia y, en fin, de todos esos elementos distintivos en los que se descubre el carácter, la idiosincrasia de un pueblo.
Han pasado cien años y un nuevo número de La Serranica, ya van 48, vuelve a salir de la imprenta en vísperas de unas fiestas patronales.